Carta de protesta.

No, no es mia, aunque soy un protestón, en este caso la reclamación es de otro. La incluyo aqui por lo peculiar de la misma, con un toque gracioso, si me permite decirlo el navegante que la realizó hace unos meses.

El joven, sexualmente activo -a veces-, escribe una carta de reclamación a una conocida marca de preservativos, adjuntando  una funda de condón cerrada… y vacía.

Esta es la carta de reclamación-protesta:

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“Al encargado del Departamento de Atención al Cliente (O como se  denomine en su empresa):

Como ya habrá podido observar, debido a la diferencia de volumen, color,y textura en comparación con el papel donde está escrita esta  carta, le adjunto un envase de preservativo de la marca propiedad de  su empresa. Si se fija detenidamente se dará cuenta de que en su  interior no se encuentra profiláctico alguno. Este detalle no tendría  por qué tener la más mínima importancia por sí mismo, pero concurre  una circunstancia que lo diferencia de las demás fundas de  preservativos vacías. La que usted tiene en estos momentos en sus  manos (o encima de su mesa) nunca ha sido abierta por dedos humanos  (ni de ningún otro mamífero). Creo notar en su rostro cierta sonrisa  de solicitud de comprensión (.. ha sido un fallo de envasado… Es  muy raro que algo así suceda…). Lo que sí que es un suceso  absolutamente inhabitual es que yo ligue. Por desgracia las hembras  de mi especie (mujeres, chicas, etc.) no acaban de apreciar lo que para mí es un irresistible  atractivo (el mío) por lo que el lograr unas relaciones sexuales  plenas y satisfactorias con alguna de ellas, se convierte en mi caso  en una gesta absolutamente homérica.

Leído el párrafo anterior le supongo capaz de suponer mi expresión de absoluta incredulidad matizada por algo de estupefacción al comprobar  el pasado sábado como a mi lado, en la cama, reposaba, no sólo mi  cojín favorito, sino también una hermosa mujer (escribo hermosa  aprovechándome de que usted jamás podrá comprobarlo). Basándome en su  desnudez y en el hecho de que tuviera su mano apoyada en mi pene,  deduje que su principal intención era hacer el amor conmigo.

Aconsejado por la prudencia y la higiene decidí hacer uso de un  preservativo… del único preservativo que había en casa, dejado por olvido por un  amigo más afortunado que yo en sus relaciones con las mujeres. Cuál  no sería mi sorpresa (cabreo, enfado, desesperación, odio la raza  humana en general y a los fabricantes de condones en particular) al comprobar esta nueva mala jugada del Destino en forma  de preservativo inexistente… La funda estaba vacía. La mala suerte  boicoteaba el que podía haber sido mi primer coito del año (y fíjese  en qué fechas estamos ya).

No me parece oportuno aburrirle contando las argucias a las que tuve  que recurrir para convencer a mi ocasional compañera de lo saludable  de una fellatio, pero sí considero necesario el hacerle saber el gran  trastorno que me supuso su fallo de envasado para que tome las  medidas disciplinarias (amputación de la mano derecha, doscientos  latigazos, etc.) que considere oportunas con el responsable de  semejante desatino, así como las medidas compensatorias con la  víctima (léase yo, mismamente) de su error. Me despido sin más  deseándole de todo corazón que nunca tenga usted que vivir una noche  tan desastrosa como la que la no presencia de un producto de su  empresa me produjo a mí.”

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Tras esta inusual reclamación, la empresa se puso en contacto con el reclamante,enviandole una amable carta y sus excusas a modo de paquete  que contenía veinticuatro cajas de condones de doce unidades cada una: 288 condones, en total.

Ala, a follar, amigo, que material ya tienes!!   Si tu, lector/a de este humilde blog, tienes que protestar…protesta, coño!! Si no lo haces, nadie se enterará de tus conflictos. Y si lo haces, cuéntanoslo después, así nos echamos todos unas risas. Mi novia y yo no tendremos que hacerlo por la misma causa, ya que no tenemos que depender de condones. Ventajas de tener pareja estable, quererle y serle fiel. Y no veas como es hacerlo sin, bufffffff.

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Estrenando la cama

O más bien debería decir mancillando. Cuando iba a ver a mi novia, tenía una cama que, aunque no era incomoda, no estaba hecha para mi cuerpo. Digamos que me venía un poco ceñida. Pues bien, harta de mis quejas subliminalmente camufladas en molestias de espalda y otros males menores, mi intrepida novia se hizo con una cama de las grandes. La monté (la cama) en el garaje para probarla antes de subirla y me parecio cómoda. Mi novia se tumbo conmigo. Tiene su gracia, tumbarse en una cama en el garaje, zona pública, aunque estabamos vestidos.

Pero no, ese no era el lugar de la cama, habia que subirla. Mi novia, que es muy atrevida, me dijo que queria….ya sabes… darme un poco de fuerzas para poder subir el equipo. Y que mejor forma que dándome unas succiones en el ciruelo. Me la puso duro en dos segundos, ya hacia varios dias que no era estimulado y tenía ganas. La tensión que tenia al estar alli enmedio, a riesgo de que nos pillasen, no impedia que me diera gusto con sus suaves chupadas. Pero hemos venio a currar, que se nos hace de noche y hay que subir la cama a la habitación, arriba del todo, asi que me guardé mi rabo tieso, como pude, debajo del boxer y los tejanos y nos pusimos manos a la obra.

Tocate los huevos lo que pesaba!! Y hasta arriba que lo subimos. A medida que subiamos se me iba bajando la polla, y cuando llegamos arriba, mi rabo y yo eramos un solo guiñapo. Me caian chorros por los ojos, no se si solo sudor o tambien lagrimas del esfuerzo y el logro conseguido. Ya tengo cama!!

Ahora quedaba estrenarla, pero era cuestión de horas. Me adecenté para volver a ser persona y entonces salimos a papear. Dando un paseo volvimos a casa. Ibamos hablando e imaginando lo que hariamos en la cama, nos ibamos calentando mutuamente. Al llegar, como no teniamos ninguna prisa, nos pusimos a ver una peli, relajados. Pero como no podemos estar solos, nos empezamos a decir cosas. No a insultarnos, claro que no. Empezamos a decirnos cosas obscenas, mientras nuestros labios se acercaron tanto que se fundieron en un dulce beso. Mi boca se humedecía cálidamente con su saliva, que es néctar para mi. El hecho de tenerle cerca, de sentir de algún modo su presencia ya me excita. Y besarle me pone a mil. Que boca tan suave y tan jugosa!

Tras nuestras primeras caricias, ya estamos impacientes por tocarnos en puntos más húmedos, por lo que ella, dirigiéndose con seguridad a su objetivo, me sacó la polla y empezó a acariciármela. Con todo el calenton ya se supone que la punta estaba mojadita, autolubricada un buen badajo que se precie. A ella le encanta que esté así, le pone mucho, Y cuando yo deslicé mi mano por debajo de sus braguitas, se me puso más dura y más mojada al comprobar que ella estaba muy mojadita, y suaaave.

Al tocarle notaba algo nuevo. No era un piercing ni tampoco le habia crecido un rabo. Era…su pubis. Se habia depilado enterita. Era la primera vez que lo hacía, después de pedírselo yo muchas veces. Ya me lo había comentado y lo había visto por la tarde, en el garaje, incluso lo pude mordisquear un poco. Pero ahora ya lo tenia a mi disposición para hacer lo que quisiera, sin miedo a interrupciones. Que agradable es acariciarle, como me pone. La sensación de acariciar su coñito depilado y empapado, mientras ella me masajea el rabo, es intensa. Sus caricias suaves pasan a ser un movimiento de vaivén, me está empezando a pajear. Para nosotros eso ya es genial pero…ya que tenemos una cama como un campo de fútbol, con tribunas y todo, por qué no la estrenamos ya? Nos lo sugerimos mutuamente y para alli que vamos.

    Nos tumbamos en la cama, la habitación está en penumbra, apenas entra luz a través de la persiana. Está a mi derecha, me inclino hacia ella y comienzo a acariciarle. Su piel es muy suave y cálida, me pasaría toda la noche acariciandole. Recorro sus brazos, me deslizo por su cintura, aun cubierta por un pantaloncito corto, y llego a sus piernas. Sus mulos son firmes y turgentes, los acaricio, primero por encima y luego su parte interior. Mis manos ya conocen el camino y quieren llegar a esa parte tan caliente que une ambos muslos. Pero las suyas tampoco están quietas. Me acaricia y va directa a lo más duro. Cuando me la coge me pone tan caliente que casi paso de caricias para directamente penetrarle. Aún me contengo como puedo y sigo con mis caricias, rozandole ligeramente el clítoris. Mmm, no puedo más y le quito los pantaloncitos y las bragas. Ella separa sus muslos, ofreciendome su sexo, depilado y mojado. Lo acaricio con más ansia, con unas ganas tremendas de follarle, y ella está igual que yo, estrujandome el pollon con mucha firmeza. Parece que me la va a arrancar pero me es igual, mientras me corra. Para que esperar más, voy a metersela, bufff.

   No veas como tengo el rabo ahora, de recordarlo. Ahora estaria genial que mi novia siguiera con el relato del estreno de nuestra cama. Dime como te sentias cuando te acariciaba mientras tú me pajeabas. Estabas tan mala como yo, tan caliente? Cuentame cariño.