Estrenando la cama

O más bien debería decir mancillando. Cuando iba a ver a mi novia, tenía una cama que, aunque no era incomoda, no estaba hecha para mi cuerpo. Digamos que me venía un poco ceñida. Pues bien, harta de mis quejas subliminalmente camufladas en molestias de espalda y otros males menores, mi intrepida novia se hizo con una cama de las grandes. La monté (la cama) en el garaje para probarla antes de subirla y me parecio cómoda. Mi novia se tumbo conmigo. Tiene su gracia, tumbarse en una cama en el garaje, zona pública, aunque estabamos vestidos.

Pero no, ese no era el lugar de la cama, habia que subirla. Mi novia, que es muy atrevida, me dijo que queria….ya sabes… darme un poco de fuerzas para poder subir el equipo. Y que mejor forma que dándome unas succiones en el ciruelo. Me la puso duro en dos segundos, ya hacia varios dias que no era estimulado y tenía ganas. La tensión que tenia al estar alli enmedio, a riesgo de que nos pillasen, no impedia que me diera gusto con sus suaves chupadas. Pero hemos venio a currar, que se nos hace de noche y hay que subir la cama a la habitación, arriba del todo, asi que me guardé mi rabo tieso, como pude, debajo del boxer y los tejanos y nos pusimos manos a la obra.

Tocate los huevos lo que pesaba!! Y hasta arriba que lo subimos. A medida que subiamos se me iba bajando la polla, y cuando llegamos arriba, mi rabo y yo eramos un solo guiñapo. Me caian chorros por los ojos, no se si solo sudor o tambien lagrimas del esfuerzo y el logro conseguido. Ya tengo cama!!

Ahora quedaba estrenarla, pero era cuestión de horas. Me adecenté para volver a ser persona y entonces salimos a papear. Dando un paseo volvimos a casa. Ibamos hablando e imaginando lo que hariamos en la cama, nos ibamos calentando mutuamente. Al llegar, como no teniamos ninguna prisa, nos pusimos a ver una peli, relajados. Pero como no podemos estar solos, nos empezamos a decir cosas. No a insultarnos, claro que no. Empezamos a decirnos cosas obscenas, mientras nuestros labios se acercaron tanto que se fundieron en un dulce beso. Mi boca se humedecía cálidamente con su saliva, que es néctar para mi. El hecho de tenerle cerca, de sentir de algún modo su presencia ya me excita. Y besarle me pone a mil. Que boca tan suave y tan jugosa!

Tras nuestras primeras caricias, ya estamos impacientes por tocarnos en puntos más húmedos, por lo que ella, dirigiéndose con seguridad a su objetivo, me sacó la polla y empezó a acariciármela. Con todo el calenton ya se supone que la punta estaba mojadita, autolubricada un buen badajo que se precie. A ella le encanta que esté así, le pone mucho, Y cuando yo deslicé mi mano por debajo de sus braguitas, se me puso más dura y más mojada al comprobar que ella estaba muy mojadita, y suaaave.

Al tocarle notaba algo nuevo. No era un piercing ni tampoco le habia crecido un rabo. Era…su pubis. Se habia depilado enterita. Era la primera vez que lo hacía, después de pedírselo yo muchas veces. Ya me lo había comentado y lo había visto por la tarde, en el garaje, incluso lo pude mordisquear un poco. Pero ahora ya lo tenia a mi disposición para hacer lo que quisiera, sin miedo a interrupciones. Que agradable es acariciarle, como me pone. La sensación de acariciar su coñito depilado y empapado, mientras ella me masajea el rabo, es intensa. Sus caricias suaves pasan a ser un movimiento de vaivén, me está empezando a pajear. Para nosotros eso ya es genial pero…ya que tenemos una cama como un campo de fútbol, con tribunas y todo, por qué no la estrenamos ya? Nos lo sugerimos mutuamente y para alli que vamos.

    Nos tumbamos en la cama, la habitación está en penumbra, apenas entra luz a través de la persiana. Está a mi derecha, me inclino hacia ella y comienzo a acariciarle. Su piel es muy suave y cálida, me pasaría toda la noche acariciandole. Recorro sus brazos, me deslizo por su cintura, aun cubierta por un pantaloncito corto, y llego a sus piernas. Sus mulos son firmes y turgentes, los acaricio, primero por encima y luego su parte interior. Mis manos ya conocen el camino y quieren llegar a esa parte tan caliente que une ambos muslos. Pero las suyas tampoco están quietas. Me acaricia y va directa a lo más duro. Cuando me la coge me pone tan caliente que casi paso de caricias para directamente penetrarle. Aún me contengo como puedo y sigo con mis caricias, rozandole ligeramente el clítoris. Mmm, no puedo más y le quito los pantaloncitos y las bragas. Ella separa sus muslos, ofreciendome su sexo, depilado y mojado. Lo acaricio con más ansia, con unas ganas tremendas de follarle, y ella está igual que yo, estrujandome el pollon con mucha firmeza. Parece que me la va a arrancar pero me es igual, mientras me corra. Para que esperar más, voy a metersela, bufff.

   No veas como tengo el rabo ahora, de recordarlo. Ahora estaria genial que mi novia siguiera con el relato del estreno de nuestra cama. Dime como te sentias cuando te acariciaba mientras tú me pajeabas. Estabas tan mala como yo, tan caliente? Cuentame cariño.

4 comentarios para “Estrenando la cama”

  1. palitodelasorejas Dice:

    Casi que seguiré el relato en mi blog, no?? Así nos iremos enlazando de un blog al otro…

    Jo… Qué ganas tengo de poder volver a acariciarte, regaliz mío…

  2. palitodelasorejas Dice:

    Y estamos en las mismas con lo de la moderación… Funciona como en el mío, cuando cambia la ip, ná que hacer… Pero me da igual, ya les darás tú salida…

  3. palitodelasorejas Dice:

    Gracias por administrarmearme!! ;)

  4. regalizpicapica Dice:

    Así nos administramos los dos. A ver que descubres.


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